Disfunción Eréctil o Impotencia

¿Qué es la disfunción eréctil?


Tiene solución. Puedes consultar a un urólogo sin salir de casa.

La disfunción eréctil, comúnmente conocida como impotencia, es la incapacidad persistente de lograr o mantener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. Se trata de un problema frecuente: el 20% de los españoles sufren problemas de impotencia o disfunción eréctil.

Test disfunción eréctil

Estas alteraciones de la erección pueden ser debidas a:

Enfermedades sistémicas como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la hipercolesterolemia (colesterol alto en el suero sanguíneo) o el tabaquismo problemas hormonales (disminución de la testosterona) alteraciones neurológicas (lesión medular o nerviosa) problemas psicológicos, toma de fármacos (paradójicamente también los que tratan la hipertensión, aunque también otros muchos, como los psicofármacos o tratamientos para la obstrucción prostática).

La identificación de la disfunción eréctil es importante porque afecta negativamente a la calidad de vida masculina y, además, puede ser un síntoma de otras patologías más graves como las cardíacas.

Por ello, todos los hombres afectados por alteraciones de erección deberían de consultar con un urólogo y superar los miedos o vergüenzas.

El tratamiento más habitual de los problemas de erección requiere la utilización de fármacos. Se trata de medicamentos eficaces y seguros que requieren siempre prescripción médica.

La Decisión Correcta aprovecha las nuevas tecnologías para que la decisión de consultar con un urólogo sea más sencilla: sin salir de casa y de una forma segura puedes acceder a los mejores profesionales especializados en la salud del hombre.

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¿Cómo se produce la erección?

Endurecimiento del pene

La erección es el resultado de la inflamación del tejido esponjoso que integra el pene cuando se éste se rellena de sangre. Durante la erección las arterias ase dilatan mientras que la venas se contraen a causa de la presión de la sangre que se encuentra acumulada en los cuerpos cavernosos. En el pene flácido la sangre circula libremente, sin acumularse en los cuerpos cavernosos.

¿Cuándo se produce un problema de erección?

Una de las razones por las que el pene no logre una erección es porque no puede llenarse de sangre y no responde al estímulo. En otras ocasiones, se logra una buena erección inicial que pierde turgencia a lo largo de la relación sexual. Aunque diferentes, ambos casos se consideran disfunción eréctil.

Tipos de Disfunción Eréctil

Erigandi / Coeundi / Generandi / Psíquica

Recordemos que la impotencia se define como la incapacidad del hombre para lograr una erección que permita tener una relación sexual. Los problemas que pueden llevar a esta situación son variados y por eso se describen clásicamente los siguientes tipos de disfunción eréctil:

ERIGANDI: incapacidad de obtener una erección

COEUNDI: incapacidad de mantener un coito

GENERANDI: imposibilidad de procrear (esto no es un problema de impotencia sino de fertilidad)

PSÍQUICA: puede ser la primera o la segunda pero por problemas psicológicos

Temporalidad de la disfunción eréctil

Primaria / Secundaria / Situacional / Generalizada

PRIMARIA: la erección no se ha presentado en ningún momento de la vida del hombre

SECUNDARIA: las erecciones del pasado eran normales y ahora se presentan problemas.

SITUACIONAL: la presencia de erección depende de la situación (se logra obtener erecciones en determinadas circunstancias, como por ejemplo, durante el sueño, o durante la masturbación).

GENERALIZADA: no se pueden lograr erecciones en ninguna circunstancia

¿Es común la impotencia o sólo me ocurre a mí? ¿A quién afecta?

Se trata de un problema frecuente que afecta a aproximadamente 152 millones de hombres de todo el mundo. En cuanto a los españoles, alrededor de 1.250.000 hombres presentan alteraciones de la erección.

Debido a que se trata de una patología que se relaciona con la edad, cuantos más años se cumplen, mayor es el riesgo de padecer disfunción eréctil.

Esta relación directamente proporcional con la edad se debe a que con los años se aumenta el riesgo de padecer patologías crónicas como la hipertensión o la diabetes que a su vez son factores de riesgo para presentar disfunción eréctil, a lo que se suma el número de fármacos las personas más mayores toman (a más medicación más riesgo de que alguna de ellas esté detrás de la disfunción eréctil).

Causas frecuentes que producen impotencia:

Se identifican tres grandes grupos de causas de disfunción eréctil:

CAUSAS PSICOLÓGICAS: existe una larga lista de patologías o alteraciones psicológicas que pueden llevar a presentar problemas de erección: la ansiedad, el estrés, la depresión, los problemas de pareja, experiencias sexuales previas negativas o la falta de educación sexual, entre otros. Aunque no se trate de un dato definitorio, os hombres menores de 50 años presentarán con mayor probabilidad este tipo de impotencia.

LA EDAD: a partir de los 45 años el aumenta el riesgo de padecer alteraciones de la erección, favorecido por la presencia de enfermedades sistémicas: la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad u otras patologías vasculares enfermedades neurológicas (ictus, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple)  y los problemas hormonales.

EFECTOS DE LOS MEDICAMENTOS: algunos fármacos de utilización común en el tratamiento de otras enfermedades pueden ser responsables de la disfunción eréctil. Entre otro muchos encontramos fármacos anihipertensivos, psicofármacos, drogas o fármacos para el tratamiento de los síntomas urinarios causados por el crecimiento de la próstata.

Un concepto importante es el de SÍNTOMA CENTINELA, que hace referencia a que un síntoma o alteración puede ser consecuencia de otra enfermedad de la que no se sospecha.

En el caso de la disfunción eréctil, habrá que buscar las siguientes patologías: hipertensión, síndrome metabólico, diabetes o problemas cardiovasculares. La impotencia puede aparecer al inicio o unos años antes de la patología coronaria, por lo que habrá que estar atentos e indagar en ese terreno para prevenir posibles futuros infartos.

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Síntomas, diagnóstico y evaluación

Llegar a un diagnóstico correcto requiere someter al paciente a revisiones médicas periódicas para así elaborar una buena historia clínica.

La entrevista con el paciente es clave para percibir factores psicológicos que puedan estar detrás del trastorno de la erección. Entre estos factores, la depresión es un cuadro clínico fundamental que debe descartarse, incluso cuando no es aparente del todo. Para valorarla existen escalas sencillas de realizar, como la de Beck o la de Yesavage (ésta última para población geriátrica).

En la entrevista también se deberá indagar sobre las relaciones interpersonales, la existencia de pareja, los problemas o conflictos con ésta, así como sobre las dificultades de comunicación. Es por eso que una entrevista conjunta con la pareja sexual puede aportar información clave que de otro modo no se lograría.

En la parte de la entrevista focalizada en los aspectos médicos generales del paciente se deberán incluir preguntas que den información sobre el consumo de fármacos, tabaco, alcohol u otras drogas, la presencia de enfermedades como la diabetes, la hipertensión o la ateroesclerosis, buscar signos de otras enfermedades vasculares, neurológicas u hormonales, así como una exploración cuidados de los genitales externos en busca de anomalías.

En los casos en los que la disfunción eréctil se asocia a una disminución de la libido se recomienda medir los valores de testosterona en la sangre.

Además, en las pruebas de laboratorio se debería valorar la función tiroidea, así como medir los niveles de hormona luteínica, que nos ayudará a diagnosticar el hipogonadismo.

En algunos casos más complejos, especialmente en gente joven, habrá que añadir a la exploración física otras pruebas más concretas como la monitorización de la rigidez peneana durante la noche, la realización de una ecografía con Doppler para valorar la vascularización o la prueba de respuesta a fármacos intracavernosos (inyectados en el pene).

Los índices vasculares pueden aportar información importante, por lo que su determinación puede ayudar a un correcto diagnóstico. Entre ellos se encuentra el índice de presión peneana-braquial.

La prueba de tumescencia nocturna peneana (TNP) puede ser especialmente útil cuando no se logra establecer la causa de al disfunción eréctil. No obstante, su aplicación es menos fiable en ancianos. La razón por la que se realiza esta prueba es porque en las fases REM del sueño se producen los episodios de TNP. Su monitorización se lleva a cabo en laboratorios del sueño, como los de las polisomnografías. Cuando no se registran erecciones en fase REM se sospechará de una causa orgánica de la disfunción eréctil. No obstante, la presencia de erecciones nocturnas no garantiza una buena calidad de las mismas durante el día.

Prevención de los problemas de erección

Para prevenir la aparición de la disfunción eréctil se pueden seguir unas recomendaciones generales y sencillas de seguir sobre hábitos de vida:

– DEJAR DE FUMAR –

La mejor forma de mejorar el flujo sanguíneo. Si te parece difícil, puedes pensar si te apetece que la única cosa erecta entre tus dedos sea un cigarrillo.

– DISMINUIR EL CONSUMO DE ALCOHOL –

– PERDER PESO –

El sobrepeso puede sobrecargar tu sistema cardiovascular, aumentar la presión vascular y disminuir el rendimiento sexual. Además, puede producir trastornos hormonales contraproducentes.

– REALIZAR EJERCICIO HABITUALMENTE –

Con unas pautas mínimas de ejercicio diarias (unos 30 minutos) basta para la prevención de la impotencia.

– LUCHAR CONTRA EL ESTRÉS –

Un enemigo claro de la erección y la eyaculación.

– DESCANSAR ADECUADAMENTE –

Al menos 7 horas.

FACTORES DE RIESGO

A continuación se enumeran los principales factores de riesgo asociados a la aparición de disfunción eréctil:

  • EDAD: con los años la probabilidad de padecer impotencia aumenta, del mismo modo que lo hace su gravedad. No obstante, no hay que considerar la edad como consecuencia inevitable de la disfunción eréctil.
  • ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES: la cardiopatía isquémica, la hipertensión arterial, la enfermedad vascular periférica o el desequilibrio lipídico (descenso del colesterol HDL) se han asociado y demostrado como factores de riesgo de disfunción eréctil.
  • DIABETES MELLITUS: se trata de la patología sistémica que más se asocia a la disfunción eréctil, aumentando hasta en 3 veces la posibilidad de padecerla en comparación con el resto de la población. Se ha observado que hasta un 15% de los hombres con disfunción eréctil presentan una respuesta alterada al test de sobrecarga de glucosa. Los mecanismos mediante los cuales la diabetes produce disfunción eréctil son las lesiones/alteraciones vasculares, neuronales y gonadales que ésta produce.
  • SEDENTARISMO: un factor protector demostrado es la práctica habitual de actividad física, disminuyendo el riesgo de disfunción eréctil hasta en un 70%. – OBESIDAD: siguiendo con lo anterior, la pérdida de peso mejora la capacidad eréctil del pene.
  • TABAQUISMO
  • FÁRMACOS: los medicamentos pueden estar detrás de hasta el 25% de los casos de disfunción eréctil, siendo los principales causantes los antihipertensivos, los fármacos que aumentan la prolactina (antipsicóticos), fármacos para la próstata u otros psicotropos (antidepresivos y ansiolíticos).
  • DROGAS: de un modo u otro la mayoría de las drogas tienen un efecto negativo en la erección, la eyaculación y el deseo.
  • TRASTORNOS AFECTIVOS: las alteraciones psicológicas juegan un papel importante en la aparición de impotencia, como por ejemplo la presencia de una autoestima baja, el estrés, los conflictos de pareja, los trastornos de identidad sexual, los abusos sexuales en el pasado, haber recibido una educación sexual muy prohibitiva u otras patologías concretas como la depresión, la esquizofrenia o la ansiedad.
  • CIRUGÍA PROSTÁTICA: más habitualmente con la prostatectomía radical que se efectúa por el cáncer de próstata, pero sin eximir del riesgo a la cirugía desobstructiva. Con la cirugía radical se puede llegar a tasas de hasta un 25-70% dependiendo de las series o la experiencia del cirujano. La causa es la lesión de los nervios cavernosos que se encargan de la erección y que pasan por una zona que puede verse comprometida durante la cirugía (hay casos en los que no hay modo de preservarlos por invasión tumoral).
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La disfunción eréctil y el envejecimiento

El paso de los años y la disfunción sexual no están asociados inexorablemente.

Existe la creencia de que a partir de cierta edad la aparición es algo normal, sin solución. Por este motivo, muchos pacientes no consultan con su médico sobre el tema. No obstante, el tratamiento médico de la disfunción eréctil también es efectivo en pacientes mayores.

La tasa de hombres afectados por la disfunción eréctil aumenta con la edad, ascendiendo hasta un 50% en los hombres de entre 40 y 70 años. De estos, menos de la mitad acude al médico para buscarle una solución.

Se han publicado estudios que demuestran el beneficio de los fármacos en la función eréctil de los pacientes más mayores. Uno de estos estudios analizó la respuesta al fármaco de más de 4.000 hombres y se observó que los más mayores, con grados más avanzados de disfunción, presentaron una mejoría más notable que los más jóvenes.

Por tanto, la edad no debe considerarse como un factor limitante o agravante en el tratamiento de la disfunción eréctil. Precisamente es en los pacientes más mayores en los que un tratamiento adecuado puede aportar unos efectos más notorios. Nunca es demasiado tarde para buscar una solución a la impotencia.

Preguntas frecuentes sobre la disfunción eréctil

A modo de resumen, enumeramos las 12 preguntas más frecuentes que un paciente se formula sobre la disfunción eréctil o impotencia.

  1. ¿Qué es la disfunción eréctil?
    Se trata de la imposibilidad de lograr y/o mantener una erección suficiente para mantener una relación sexual satisfactoria.
  2. ¿Cuán frecuente es?
    La disfunción eréctil es común, siendo la tasa de afectados en España de hasta un 20% de los hombres mayores de edad. En general, el 50% de los mayores de 40 años tiene algún problema con su erección.
  3. ¿Es normal que aparezca a partir de cierta edad?
    Como normal general la disfunción eréctil no es normal, no importa la edad del paciente. Si bien es verdad, su incidencia aumenta con la edad pero esto no implica que no haya que evaluarla o tratarla. Hay que recordar que puede tratarse de un aviso de otras enfermedades sobre las que habrá que investigar.
  4. ¿Cuál es la causa de la disfunción eréctil?
    No existe una causa única y universal de la impotencia. Pueden estar detrás de la misma las dolencias que alteren la vascularización (diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, etc.)), las que alteran la inervación (una lesión medular, el alcoholismo, la esclerosis múltiple) o las alteraciones hormonales. También hay que evaluar el consumo de medicamentos (siendo los más frecuentemente implicados los utilizados en la hipertensión, la depresión o la obstrucción prostática) y las alteraciones psicológicas (estrés, depresión, ansiedad, problemas de pareja).
  5. ¿Debo consultar con el médico si presento disfunción eréctil?
    Sí. Como ya venimos comentado, la disfunción eréctil puede actuar como síntoma centinela de patologías más graves. La impotencia puede aparecer previamente a las alteraciones cardíacas, entre dos y tres años antes de un infarto, por ejemplo. Por tanto, hay que adelantarse y evitarlo modificando los factores de riesgo.
  6. ¿Se necesitan muchas pruebas para el diagnóstico?
    Habitualmente no. La entrevista con el urólogo será fundamental para indagar sobre las posibles causas de la disfunción. En los casos en los que sea necesario se ampliará la información con más pruebas, como el análisis de sangre.
  7. ¿Son seguros los fármacos para la disfunción eréctil?
    Sí. Los fármacos aprobados para el tratamiento de la disfunción eréctil son eficaces y seguros. De otro modo no estarían en el mercado. Como todos los fármacos, también tienen sus efectos secundarios y habrá que evaluar el resto de patologías y fármacos del paciente para prescribirlos. Por eso es necesario que sea un médico quien los aconseje.
  8. ¿Son compatibles los problemas cardíacos y la toma de fármacos para la disfunción eréctil?
    La respuesta a esta pregunta dependerá de la gravedad de los problemas cardíacos, de la medicación que se utilice para su tratamiento y de la capacidad funcional de la persona afectada. No obstante, los estudios llevados a cabo con pacientes que han sufrido eventos cardíacos demuestran que los fármacos para la erección se pueden utilizar de forma. Una buena evaluación y seguimiento por el cardiólogo podrán aportar información crucial para saber si es seguro medicarse contra la disfunción eréctil.
  9. ¿Cuál es el mejor fármaco?
    No existe un fármaco mejor que otro, simplemente tienen diferencias que los hacen más adecuados para uno u otro caso. Del mismo modo, todos son igual de seguros, por lo que para saber qué fármaco puede convenirnos más deberemos consultar con un urólogo y evaluar las necesidad.
  10. ¿Puedo fiarme de las pastillas que venden por internet?
    Rotundamente no. Los fármacos que se vende por internet no se han sometido a los estrictos controles de seguridad que se requieren para su comercialización. Además, su composición puede no ser la correcta y provocar reacciones o efectos indeseables.
  11. ¿Cuál es el mejor abordaje para el tratamiento de la disfunción eréctil de origen psicológico?
    La terapia sexual es la respuesta para este tipo de disfunción eréctil, logrando solucionarla en aproximadamente 6 sesiones en la mayoría de los casos.
  12. ¿Cómo se trata la disfunción eréctil si las pastillas no funcionan?
    Existen otras opciones de tratamiento cuando la medicación oral no función. Una de ellas es la inyección directa en el pene de prostaglandinas que vasodilatan los cuerpos cavernosos, logrando la erección. También se puede recurrir a la colocación de una prótesis de pene, cuya cirugía requiere un ingreso corto y un periodo de reposo sexual de unas 6 semanas.

¿Puede curarse mi problema? Tratamientos

Existen varios tratamientos que pueden utilizarse para luchar contra la disfunción eréctil. La elección del más adecuado la deberá realizar un especialista, habiendo evaluado al paciente en su globalidad.

Primera línea: Fármacos orales (IDP-5)

Segunda línea: Prostaglandinas. Sistemas de vacío. Ondas de choque

Tercera línea: Prótesis de pene

Terapia sexual

Primera línea: Fármacos orales. Inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (IDP-5)

Su eficacia es similar y las diferencias entre ellos se basan en la duración del efecto, la forma de administración y los subgrupos de población a los que están orientados.

Consejos de utilización:

Es imprescindible que exista un estímulo sexual para que hagan efecto.

Cada fármaco tiene diferentes presentaciones con diferentes dosis y habrá que ajustarla según la respuesta que se logre. No se debe administrar más de un fármaco a dosis total al día.

La administración del fármaco se realizará entre 30 y 90 minutos antes de la relación sexual, aunque esto depende del tipo.

Las formas farmacéuticas con absorción sublingual (bucodispersables) actúan más rápidamente al absorberse directamente sin tener que pasar por el filtro hepático.

Se pueden tomar con alimentos pero su absorción será más lenta. El alcohol no interfiere con la absorción.

El efecto de los IDP-5 (que no la erección) puede durar entre 4 y 36 horas. Este es el tiempo en que el pene responderá adecuadamente a los estímulos sexuales.

Los efectos adversos habituales son el dolor de cabeza y la disminución momentánea de la tensión. Aunque hay pequeñas variaciones en la frecuencia de estos síntomas, todos los IPD-5 presentan efectos adversos similares. Si se presentan enfermedades cardíacas se deberá consultar con el especialista, debido a que los pacientes que toman nitratos no pueden tomar estos medicamentos.

Segunda línea: Prostaglandinas. Sistemas de vacío. Ondas de choque.

Prostaglandinas intracavernosas: este tipo de terapia presenta una eficacia mayor que la medicación oral, pero su vía de administración es más invasiva. Mediante la inyección de prostaglandinas en el pene se logra una erección antes de la relación sexual. Es necesario que el paciente aprenda a realizarlo y que la pareja sexual coopere y sea comprensiva. Los efectos secundarios habituales son el dolor en el lugar de la punción o el hematoma. Puede aparecer priapismo (una erección de más de 4 horas, por la que se deberá acudir a urgencias).

Prostaglandinas intrauretrales o tópicas: el compuesto es el mismo que el que se inyecta en el pene y en esta preparación se aplica en el interior de la uretra con una cánula o en la punta del pene. Su absorción es más errática, por lo que su eficacia puede ser menor, aunque se evita la punción.

Sistemas de vacío: estos dispositivos en forma de cilindro se colocan sobre el pene, hasta su base, y producen un sistema de vacío que mejora la irrigación, favoreciendo la aparición de una erección. Pueden tener buenos resultados si el paciente aprende a utilizarlos de forma adecuada.

Ondas de choque de baja intensidad: este tratamiento se basa en la mejoría de la vascularización del pene tras la aplicación de ondas de choque o ultrasonidos, durante varias sesiones. Su evidencia científica es más dudosa.

Tratamientos de 3ª línea: Prótesis de pene.

A diferencia de otros tipos de tratamiento, la segunda y tercera línea no son progresivamente menos efectivas, sino más invasivas. En este caso se trata de una intervención quirúrgica para colocar una prótesis de pene. El dispositivo se sitúa en los cuerpos cavernosos para producir una erección mecánica. Según si se trata de una prótesis maleable o hidráulica se accionará de un modo u otro. Los resultados son buenos y su duración es larga.

Terapia sexual

Cuando los motivos por los que se presenta la disfunción eréctil son de origen psicológico (se calcula que se trata de un 10% de los casos) se puede acudir a la terapia sexual para su tratamiento. En estas sesiones se trabaja sobre el manejo del estrés, la autoestima, las expectativas de la relación sexual, se reeducan los patrones de comportamiento sexual o se trabaja sobre la ansiedad anticipatoria (me ha pasado una vez y me convenzo de que me va a pasar de nuevo). De este modo se realiza una reeducación de los patrones de comportamiento sexual.

La terapia sexual es especialmente eficaz cuando se aplica en los casos en los que la disfunción eréctil no tiene más orígenes que el psicógeno.

Las preocupaciones del paciente con disfunción eréctil

Cuando se pregunta a la población de hombres con disfunción se evidencia que hasta a un 81% de ellos les molesta la pérdida de la naturalidad y espontaneidad de las relaciones sexuales. Además, hasta a un 90% de ellos les gustaría no tener que programar o planificar la relación sexual y un 86% de los hombres percibe como una prioridad el no sentirse presionado para practicar sexo.

La importancia de la salud sexual

Las relaciones sexuales tienen impacto más allá de la propia relación de pareja o la salud sexual, y se ha observado que afectan a otras áreas de la salud o el bienestar personal. Por tanto, la detección precoz de las alteraciones en la salud sexual puede ser útil tanto para mejorar las relaciones sexuales como para hacerlo en otros aspectos de la salud.

La disfunción eréctil se comporta como una merma en la calidad de vida de los hombres que la sufren, minando también su autoestima. En algunas encuestas hasta el 81% de los hombres afirman que podrían disfrutar más de la vida si no padeciesen alteraciones de su erección. La mayoría de estos también sienten que de algún modo están defraudando a sus parejas.

La falta de información y la vergüenza son los principales enemigos de la disfunción eréctil, que pueden llevar a un deterioro de la calidad de vida. Inventar excusas que justifiquen la alteración de la erección es habitual y retrasa la consulta con el profesional adecuado. Una forma de facilitar que los pacientes soliciten ayuda cuando presentar estos problemas es manteniendo una buena relación médico-paciente.

La calidad de la relación que se tiene con la pareja también va a influenciar a la salud sexual masculina. Los problemas económicos, las discusiones frecuentes, la monotonía o la falta de tiempo para invertir en el otro pueden disminuir el deseo sexual y el rendimiento, afectando a la globalidad de la salud sexual de la pareja.

Haciendo hincapié en el este concepto de salud sexual, hay que recordar que el restablecimiento de la erección no va a ser la solución a todos los problemas de la esfera sexual, y mucho menos va ser la herramienta indispensable para recupera una relación sexual satisfactoria. Algunos tratamientos o la forma de enfocar su utilización pueden conllevar limitaciones en las relaciones sexuales que frustren tanto al hombre como a su pareja sexual.

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Cuando la eficacia o la tolerancia a los fármacos inhibidores de la fosfodiesterasa-5 son malas se debe acudir a fármacos o tratamientos de segunda línea.

  • Prostaglandinas: Se trata de un tipo de fármaco que también presenta un efecto vasodilatador cuando actúa en los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos del pene. De este modo se logra que se llenen de sangre y se consigue la erección. Se han comercializado varias formas de administración de este fármaco:
    • Intracavernoso: este medicamento se administra mediante la autoinyección en los cuerpos cavernosos del pene, por lo que su utilización requiere un entrenamiento previo del paciente. El tiempo en que el efecto aparece es de entre 5 y 15 minutos, presentando tasas de eficacia superiores al 70%. Los efectos secudarios ligados a dicho fármaco son el dolor o hematoma en la zona de la punción y la erección prolongada (5%). En un 1% de los casos se puede presentar priapismo (erección irreversible), lo cual requerirá la intervención por parte de un urólogo en urgencias. Al administrarse mediante punción, está contraindicado en los pacientes con alteraciones de la coagulación (congénitas o producidas por anticoagulantes). El abandono del fármaco es frecuente y se debe a los efectos secundarios descritos, las dificultades para el manejo del fármaco o a la falta de integración en la vida sexual del paciente (para evitar esto puede ser útil la entrevista médica con la pareja del paciente).
    • Intrauretral: también se trata de alprostadilo pero en entre caso lo presenta en una dosis muy superior. Esto se debe a que su absorción es más errática al no aplicarse directamente en los cuerpos cavernosos sino que se aplica con una cánula en la uretra. No obstante la probabilidad de erección suficiente para la penetración oscila entre el 30 y el 66 %. La aplicación junto con un anillo constrictor puede aumentar su efectividad. Los efectos secundarios más habituales son el dolor a nivel uretral (hasta un 40% de los pacientes) y también se pueden presentar sangrados uretrales o infecciones de orina (muy raramente).
    • Tópico: esta forma se presenta como una crema que se aplica en el meato de la uretra. Incluye un agente que aumenta la permeabilidad de la uretra para facilitar su absorción. Los datos clínicos de este fármaco son limitados. Los efectos secundarios más comunes son dolor, enrojecimiento del pene o quemazón.
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Sistemas de vacío

Estos dispositivos producen un aumento de volumen del pene mediante la congestión pasiva de los cuerpos cavernosos. Se coloca el pene en un sistema de vacío (cilindro o tubo) que ejerce presión negativa y favorece la irrigación sanguínea, llenando los cuerpos cavernosos. Su aplicación suele combinarse con un anillo constrictor en la base del pene para retener la sangre. Las tasas de erección válida para la penetración pueden ascender a 90%, no obstante el paciente tiene que saber utilizar el aparato y aceptarlo. Esto último es el problema más común: se deja de utilizar en unos tres meses por mala aceptación de su utilización y la dificultad de integrarlo en la relación sexual.

Los efectos secundarios más comunes son el dolor, la aparición de microhematomas (petequias) en la piel del pene, la incapacidad para eyacular o la disminución de la sensibilidad. Como en la aplicación del alprostadilo, los pacientes con alteraciones en la coagulación no pueden utilizar estos sistemas de vacío.

Ondas de choque de baja intensidad

Su aplicación no es exclusiva de la urología: se han empleado en cardiología o traumatología por sus efectos angiogénicos, es decir, favorecen la formación de vasos sanguíneos y mejoran la calidad del endotelio vascular. Para que esta terapia tenga efecto se deben realizar varias sesiones. Las principales guías clínicas no dan recomendaciones sólidas sobre su utilización y eficacia, pero aparentemente tiene un papel en las disfunciones eréctil de causa vascular (no tanto así en las posquirúrgicas, endocrinas o neurológicas).

La prótesis de pene

Se trata de la última línea de tratamiento, no por ser la menos efectiva (todo lo contrario) sino por ser la más invasiva. Su implantación se suele reservar para aquellos pacientes en los que han fracasado los tratamientos orales y las prostaglandinas y se realiza mediante una intervención quirúrgica.

La cirugía consiste en colocar unos cilindros a nivel de los cuerpos cavernosos, sustituyéndolos en la función eréctil. La estancia hospitalaria tras la intervención suele ser de unas 24 horas.

Se trata de un tratamiento eficaz y con resultados muy buenos a corto y largo plazo. Con la prótesis, que puede ser maleable o inflables se logrará una erección mecánica.

A continuación se detallan ambos tipos de prótesis:

  • Maleables o semirrígidas: se componen por dos cilindros introducidos en los cuerpos cavernosos, con los que el pene siempre presenta una rigidez y tamaño máximos. No obstante, la ser maleable se puede doblegar hacia un lado siempre que no se requiera para una relación sexual. En el momento en que se quiera penetrar se puede enderezar el pene con las manos y proceder al coito.
  • Inflables: estas prótesis presentan un mecanismo valvular que se conecta a los dos cilindros de los cuerpos cavernosos. Además presentan un reservorio de suero fisiológico: cuando se quiere tener una erección se acciona el mecanismo y el suero del reservorio hincha los cilindros. Esta maniobra es reversible, con lo que el pene tendrá dos estados: flácido y rígido.

Las complicaciones que se puede presentar con este tipo de tratamiento suelen comprometer su mantenimiento. Una de ellas es la infección (en menos del 2% de las prótesis) y se previne mediante la impregnación de las prótesis con antibióticos además de la administración preventiva de los mismos al paciente. Cuando ocurre una infección de una o todas las partes de la prótesis, hay que retirarla por completo.

Otra complicación que puede aparecer es el fallo mecánico de la prótesis (5% pacientes en los primeros 5 años), con lo que también habrá que recambiarla.

La vida media de estos dispositivos es muy larga, llegando a los 10 años en el 70% de los pacientes tratados.

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Falsos mitos y dudas

La relación entre las erecciones y los problemas del corazón.

Numerosos estudios han dilucidado que la disfunción eréctil puede ser un buen predictor de futuros infartos u otros problemas cardiovasculares, pudiendo servir como síntoma centinela. Los hombres impotentes tendrán más números de ser diabéticos, cardiópatas o hipertensos, por lo que será importante estudiarlos bien para descartar estas patologías.

No obstante, la población general desconoce estas relaciones, por lo que puede no llegar a diagnosticarse a tiempo un problema más importante por no haberle prestado atención como es debido al problema de erección. Para modificar esto hace falta una importante labor de difusión y concienciación.

¿Producen infartos los fármacos para la disfunción eréctil?

La respuesta es no. Se han realizado varios estudios que han demostrado que los medicamentos para la erección no incrementan el riesgo de padecer un infarto de corazón, de angina o de muerte súbita en comparación con el resto de hombres que no toman estos medicamentos.

Entonces, ¿Es seguro que las tome sin consultar con un médico?

De nuevo, no. Como cualquier fármaco, los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa presentan diferentes dosis, indicaciones, contraindicaciones, efectos secundarios e interacciones. Todos estos aspectos los debe evaluar un profesional médico, junto con los detalles dela historia clínica de cada paciente en particular. Por ello se requerirá de una prescripción adecuada, realizada por el médico o urólogo habitual.

A esto se le añade que los fármacos que se venden de forma irregular, como por internet, tiene una veracidad muy dudosa (hasta el 90% de estas pastillas pueden ser falsificaciones que no van a arreglar el problema de función eréctil). Sin la evaluación médico correcta estos fármacos pueden poner en peligro a sus consumidores.

¿Es seguro tener sexo después de un infarto?

No hay dos infartos iguales, por lo que no se puede dar una respuesta única a esta pregunta. Después de un infarto el corazón se puede recuperar casi al completo o presentar secuelas que disminuyan su capacidad de respuesta, por tanto será importante consultar con el cardiólogo en cada caso. Puede ser útil una evaluación de la capacidad funcional (como la ergometría) para valorar a qué esfuerzos puede someterse el paciente sin poner en riesgo su miocardio. La actividad física se deberá reintroducir de forma progresiva, adaptándola a cada paciente.

Habitualmente, se suelen comparar los requerimientos físicos del sexo con los de una caminata enérgica, por lo que un paciente que no puede realizar lo primero sin dolor de pecho, probablemente tampoco podrá realizar lo segundo.

Una recomendación general (siempre habrá que adecuarla a la opinión del cardiólogo tratante) es esperar entre un mes y un mes y medio para retomar las relaciones sexuales. En todo caso, habrá que estar atentos de las alteraciones o síntomas cardíacos que se presenten durante el sexo y detener la relación sexual en caso de presentarlos.

Referencias

K. Hatzimouratidis, I. Eardley, F. Giuliano, I. Moncada, A. Salonia, Guidelines on Male Sexual Dysfunction: Erectile dysfunction and premature ejaculation. Sitio web de la European Association of Urology. http://uroweb.org/guideline/male-sexual-dysfunction/. Actualizado en 2015.

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