Problemas cardíacos

Es común que los pacientes que padecen enfermedades cardíacas o vasculares presenten disfunción eréctil. En ocasiones, la disfunción es un síntoma precedente a la manifestación de futuros problemas cardiacos.

La disfunción eréctil y la enfermedad cardiovascular comparten factores de riesgo con el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes mellitus, entre otras enfermedades. Este factor implica la posibilidad de que la disfunción eréctil sea una manifestación de la enfermedad vascular.

Hipertensión, enfermedad cardiovascular y disfunción sexual

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más frecuentes en de los varones con una incidencia de un cuarto de la población masculina. El daño en las arterias lo causa la disfunción endotelial.

El endotelio vascular son las células que recubren el interior de los vasos sanguíneos. Dichas células poseen receptores que diversas funcionalidades. Una de las funciones del endotelio vascular consiste en la liberación de un agente vasodilatador: el  óxido nítrico. Cuando existe disfunción endotelial, la secreción del óxido nítrico disminuye y se presentan riesgos vasculares tales como el infarto de miocardio, la angina de pecho o la disfunción sexual.

En caso de disfunción endotelial, la irrigación de sangre de las arterias peneanas resulta insuficiente, pues los vasos se obstruyen. Como consecuencia, se dificulta o impide una erección normal.

Las arterias del pene se obstruyen con mayor facilidad que las coronarias debido a su menor diámetro. Por tanto, puede darse el caso de que la disfunción eréctil preceda en un par de años o tres al infarto de miocardio u otra patología cardiovascular.

Es importante para la persona considerar este factor a la hora de mejorar sus hábitos de vida en previsión de enfermedades graves.

Diabetes y disfunción eréctil

La diabetes mellitus una enfermedad endocrina con una incidencia de 6 de cada 100 habitantes de España. Los varones diabéticos triplican el riesgo de disfunción eréctil. La diabetes deteriora el proceso de erección mediante los siguientes mecanismos:

  • Lesión arterial. Afecta a la vida sexual del paciente de forma similar a la hipertensión. También la disfunción eréctil puede considerarse un síntoma de aviso de la presencia de diabetes.
  • Lesión neurológica. La diabetes mellitus dificulta la transmisión de las señales nerviosas por parte del sistema nervioso periférico.
  • Alteración hormonal. muchos diabéticos además padecen una disminución de la testosterona lo que conlleva a una disminución de la libido y alteraciones en el funcionamiento del pene.

El hábito del control del nivel de glucosa con diligencia por parte del paciente, redundará en su estado de salud y minimizará el impacto de la diabetes en su vida sexual.

Nivel de colesterol elevado

La dislipemia consiste en la elevación del colesterol LDL y de los triglicéridos, y el descenso del colesterol HDL. Se trata de una enfermedad frecuente en la población. El daño arterial se produce mediante su paulatino estrechamiento hasta producirse la obstrucción. De forma similar a la hipertensión, el deterioro de la función arterial produce peor irrigación del pene ante el estímulo y la disfunción eréctil.

Recuperación de la disfunción eréctil de origen vascular

La mayoría de los casos se originan por causas orgánicas. Se pueden clasificar en disfunción leve, moderada o grave.

Los pacientes de alto riesgo cardiovascular deberán estabilizar su enfermedad de base antes de pensar en solucionar los problemas de erección. El tratamiento debe girar alrededor de la lucha contra la enfermedad que la causa, consultar al especialista y conocer cuánto esfuerzo puede soportar el paciente y las precauciones a tomar.

Los pacientes cardiovasculares diagnosticados necesitan esta evaluación previa de su capacidad funcional. Dependerá de su estado la posibilidad de reanudar la actividad sexual y de recibir una terapia farmacológica.

Un abordaje de la recuperación pasa por mejorar los hábitos de vida y la prescripción de fármacos (tales como los inhibidores como la 5-fosfodiesterasa) o suplementos de testosterona. Dicha medicación reduce el riesgo cardiovascular a la vez que se mejora la función sexual.

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