Prótesis de pene

Se trata de la última línea de tratamiento, no por ser la menos efectiva (todo lo contrario) sino por ser la más invasiva. Su implantación se suele reservar para aquellos pacientes en los que han fracasado los tratamientos orales y las prostaglandinas y se realiza mediante una intervención quirúrgica.

La cirugía consiste en colocar unos cilindros a nivel de los cuerpos cavernosos, sustituyéndolos en la función eréctil. La estancia hospitalaria tras la intervención suele ser de unas 24 horas.

Se trata de un tratamiento eficaz y con resultados muy buenos a corto y largo plazo. Con la prótesis, que puede ser maleable o inflables se logrará una erección mecánica. A continuación se detallan ambos tipos de prótesis:

  • Maleables o semirrígidas: se componen por dos cilindros introducidos en los cuerpos cavernosos, con los que el pene siempre presenta una rigidez y tamaño máximos. No obstante, la ser maleable se puede doblegar hacia un lado siempre que no se requiera para una relación sexual. En el momento en que se quiera penetrar se puede enderezar el pene con las manos y proceder al coito.
  • Inflables: estas prótesis presentan un mecanismo valvular que se conecta a los dos cilindros de los cuerpos cavernosos. Además presentan un reservorio de suero fisiológico: cuando se quiere tener una erección se acciona el mecanismo y el suero del reservorio hincha los cilindros. Esta maniobra es reversible, con lo que el pene tendrá dos estados: flácido y rígido.

Las complicaciones que se puede presentar con este tipo de tratamiento suelen comprometer su mantenimiento. Una de ellas es la infección (en menos del 2% de las prótesis) y se previne mediante la impregnación de las prótesis con antibióticos además de la administración preventiva de los mismos al paciente. Cuando ocurre una infección de una o todas las partes de la prótesis, hay que retirarla por completo.

Otra complicación que puede aparecer es el fallo mecánico de la prótesis (5% pacientes en los primeros 5 años), con lo que también habrá que recambiarla.

La vida media de estos dispositivos es muy larga, llegando a los 10 años en el 70% de los pacientes tratados.

Pregunta ahora
Chatea con un urólogo