Incurvación del pene o Enfermedad de De la Peyronie

La incurvación adquirida del pene es la causa más frecuente de curvatura del pene en hombres de edades comprendidas entre los 40 y los 60 años; sin embargo, puede aparecer en cualquier momento a partir de la adolescencia.La enfermedad de La Peyronie es una enfermedad de origen inflamatorio cuya causa se desconoce y que produce una curvatura peneana adquirida.

A diferencia de la curva congénita, que suele ser hacia abajo y que está presente toda la vida, la enfermedad de La Peyronie se instaura de nuevo, con erecciones previas rectas. La deformación puede dificultar la penetración durante el coito, o convertir en insatisfactorio el acto sexual. La enfermedad afecta en diferente medida a cada paciente: a algunos apenas les molesta durante las relaciones, mientras que en otros casos imposibilita el coito.

Fases del problema del pene curvo

La enfermedad consta de dos fases, una fase activa en la que parecen placan fibrosas inflamatorias, dolorosas y que retraen el pene progresivamente hacia el lado donde afectan (si la placa está en el lado derecho, la punta del pene también mirará hacia ahí). La fase crónica es estable y en ella la curvatura del pene no progresa, ni las placas duelen.

Causa de la enfermedad de La Peyronie

La túnica albugínea es una capa elástica de tejido fibroso que rodea los cuerpos cavernosos del pene. Cuando los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, se produce la erección; pero si una infección afecta a la túnica, el pene se hincha de forma desigual y se curva. El origen de la enfermedad es desconocido, aunque algunos expertos la relacionan con los siguientes factores:

  • Uretritis, o infección en la uretra.
  • Microtraumatismos producidos durante el coito, o durante la administración de inyecciones en el pene para tratar la impotencia.
  • Genética. En ocasiones existe una predisposición hereditaria a desarrollar la enfermedad.
  • Trastornos circulatorios como la hipertensión o la arteriosclerosis.
  • Empleo de medicación compuesta de betabloqueantes como el propanolol.

Síntomas

La Peyronie afecta a las relaciones sexuales masculinas por el dolor que producen las placas en la fase aguda y por la dificultad de penetrar (e imposibilidad en algunos casos) por culpa de la curvatura (puede producir dolor durante el coito a la pareja del afectado). Se trata de una patología con similitudes con la enfermedad de Dupuytren, con la que se puede asociar (10% de los casos) y en la que las placas fibrosas afectan a la palma de la mano, obligándola a retraerse.

La curvatura durante el desarrollo de la enfermedad experimenta variaciones durante los primeros 18 meses. La deformación puede mejorar el 20% de los casos, mantenerse igual en la mitad de los mismos, y empeorar en el resto. Las erecciones dolorosas disminuyen sin necesidad de tratamiento, en la mayoría de los afectados, y el dolor desaparece al cabo de unos meses.

Las placas o nódulos se desarrollan a lo largo de 18 meses hasta alcanzar su plena extensión. Terminan por producir un acortamiento del pene si la fibrosis se extiende a todos los cuerpos cavernosos. La aparición de disfunción eréctil o impotencia varía según el paciente. La curvatura no es evidente en el pene flácido.

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Prevalencia

Para su diagnóstico se deberá realizar una buena historia clínica en la que se investigue la temporalidad de la curvatura y sus fases, así como otras dolencias de la esfera sexual (como la disfunción eréctil, con la que se puede asociar). El test de Kelami será clave en el diagnóstico y se trata de aportar fotos de la curvatura del pene visto desde arriba y desde el lado. Es importante remarcar que muchos pacientes no consultan al médico por esta patología por vergüenza o desconocimiento.

Diagnóstico y pronóstico

Es preciso establecer un margen de espera desde la aparición de la enfermedad para conocer su evolución y establecer un tratamiento.

  • Si la curvatura existe desde hace tiempo, no empeora y no  interfiere en la sexualidad del paciente, el especialista puede obviar el tratamiento, y recomendar una vuelta a la consulta sólo si el problema empeora.
  • Si la curvatura existe desde hace tiempo, pero sí produce dificultades en la sexualidad del paciente, puede precisar cirugía correctora. El tratamiento farmacológico es más efectivo en las primeras fases de la enfermedad.

Es preciso asumir que la cirugía corrige la curvatura, pero no devuelve el pene al estado previo a la enfermedad.

Tratamiento del pene curvo

El tratamiento se debe realizar en fase estable o crónica y se han descrito muchos tipos. La utilidad de los tratamientos tópicos y orales es limitada, siendo los tratamientos de elección la cirugía y la inyección intralesional de la colagenasa de Clostridium histolyticum. El objetivo no es dejar un pene recto sino funcional.

Tratamiento con inyecciones

La inyección se realiza en la consulta con anestesia local y se deberá repetir en varias ocasiones: cada ciclo consta de dos inyecciones separadas por 24-72 horas y se pueden realizar hasta cuatro ciclos (separados en el tiempo por unas seis semanas). Entre los ciclos se llevan a cabo movimientos de modelamiento del pene para ayudar a la colagenasa a mejorar la forma del pene.

Este tratamiento está indicado en los pacientes con placas palpables localizadas en cualquier localización excepto en la parte inferior del pene (curvaturas ventrales) y que producen curvaturas de al menos 30 grados. El resultado es una reducción media de un 33% de la curvatura, mejorando así la capacidad de penetración y la calidad de la vida sexual.

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Tratamiento con cirugía

En cuanto a la cirugía existen múltiples técnicas que pueden aplicarse. Antes de la aparición de Xiapex, la intervención quirúrgica era el tratamiento de elección en las curvaturas peneanas. Las técnicas descritas utilizan dos principios básicos: la plicatura y la plastia con injerto.

  • Técnica Nesbit. Se basa en la realización de puntos a tensión en el lado contrario de la curvatura para contrarrestarla. La parte negativa de esta técnica es que se pierde longitud de pene, al igualarse la distancia a la del lado retraído. Por tanto, no será buena opción en paciente con penes cortos o que no quieran perder longitud.
  • Las plastias. Pensadas para evitar la reducción del pene. En vez de retraer con puntos el lado contrario, se extirpa la placa y se sustituye con injertos el defecto tisular. Así e preserva la longitud del pene y se consigue modificar la curvatura de 90º a unos 20º. Las incurvaciones más complejas, los pacientes con disfunción eréctil o aquellos que tengan penes cortos se beneficiarán de la implantación de una prótesis.